lunes, 28 de noviembre de 2011

Solamente tú.


Te escucho en mi cabeza
Y si no en mi altavoz,
No hay ni un solo momento,
Que no escuche tu voz.

Cómo detenerte,
 Si sales de un pentagrama,
No paro de soñarte,
Ni siquiera en mi cama.

Naces en do, re, mi, fa
Inconfundible compás
 Si te vistes de Jazz.
Enganchada a tu melodía,
Y antes ni te conocía.

Rock, pop, flamenco…
Eres todo lo que tengo.
Mi gran amiga,
Haces realidad los sueños que yo persiga.

Si estoy triste,
Tú me alegras,
Alumbras mis tardes negras.



Con Orfeo todo empezó,
Un dios que hacía música
Para expresar su corazón.

 Compositores como Mozart
Te hicieron destacar,
Cuando brotabas de un piano,
Derramando libertad.

Desde un solo de saxofón
Hasta una larga composición,
Todo lo que tú expresas,
Transmite devoción.

Instrumentistas, compositores y cantantes,
¡Tú siempre estás radiante!

Esta poesía,
 Tú me hiciste escribir,
Escuchando tus notas,
Resurgir.

Sensaciones.


No sé explicaros, bueno, algunos ya la conoceréis. No sé si es una sensación buena, o una mala… Solo sé que como dicen por ahí, se me hace un nudo en el estomago cada vez que le pienso. Que desde que le miro, hasta que se va, no hago otra cosa que pensarle. ¡Qué le necesito! Pero, ¿cómo he llegado a esto? Si hasta hace dos días no sabía ni que existía, y de repente entra en tu vida, y no te das cuenta, es como un rayo de luz que te ilumina los ojos… Cuentas los minutos que quedan para verle, y cuando por fin estáis juntos, no quieres que eso acabe nunca. ¿Será esto un amor a primera vista? ¿O un simple capricho adolescente?